VIAJE ZAPATISTA POR LA VIDA. AL ENCUENTRO DE LOS PUEBLOS EN LUCHA

Updated: Jul 11

Por Alicia Castellanos Guerrero.

Publicado en Camino al andar.

10 de julio de 2021.

Pintura: Paola Stefani La Madrid.


El contexto de la Travesía por la Vida


En estricto sentido, el viaje es desplazamiento y sus motivos son múltiples. El viaje ha sido concebido desde muy diversos pensamientos, y su significado conduce al inicio de la historia de la humanidad. El antropólogo italiano Alian Bay afirma que “la vida es un continuo viaje”, desde la aparición del homo sapiens en la tierra, que “nace en África Oriental, inicia el viaje y coloniza todo el mundo”, es el viaje relacionado con el poblamiento de todas las otras geografías, los desplazamientos que obedecerán a cambios climáticos y a la búsqueda de medios de sobrevivencia y reproducción que irán configurando el mapa terráqueo. “Desde entonces el viaje del hombre es la norma,” afirma Bay, “Il viaggio del cibo”, (en Marco Aime et al, L oltre e l Altro, Fondazione Cassa di Risparmio di Pistoia e Pescia, Milano, 2014: 47).


¿Cómo demarcar lo extraordinario de esta Travesía por la Vida que emprende el Escuadrón 421 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y, muy pronto, la delegación aérea a Europa?


El viaje zapatista no guarda ninguna semejanza con los viajes relacionados con el descubrimiento y la exploración de nuevas tierras, vinculados a lo que será la expansión mercantilista-capitalista para la conquista y colonización de las Américas, que fueron innumerables, objeto de disputa por la codicia que despertarían las entonces riquezas de este nuevo mundo, de hace 500 años. No es un viaje exploratorio y descubrimiento, para buscar recursos, al modo decimonónico, cuando los viajeros llegaban a nuestro territorio para explorar-explotar; no llevan la lógica de la colonización; tampoco se trata de un viaje de turismo político, como algunos pudieron pensar, no esperan encontrar el otro exótico. No es un viaje para invadir otros pueblos, no van en busca de tesoros, de oro y plata, transportaron un cayuco y su corazón, pero, sobre todo, la razón histórica para conocer a sus hermanos que hablan otras lenguas, para pensar juntos sus luchas globales en defensa de la vida, al encuentro de lo otro y del otro. Este es el significado profundo de su viaje.


Esta digresión tiene sentido, porque el viaje del zapatismo, pleno de simbolismos, evoca inexorablemente una memoria de un tiempo de conquista, pero, ahora, con protagonistas que conforman un sujeto antes colonizado, y el escenario: una travesía por mar y aire en un barco centenario, que no carabela que transporta esclavos, un avión y, su primer destino, España, no es aquella que conquistó América, sino la España y la Europa de los rebeldes y de abajo, los de la Comuna de Paris y la República, los de las resistencias contra el fascismo, es, también, paradójicamente, la región de origen de las empresas transnacionales que ocupan nuestros territorios, en una nueva fase de despojo y recolonización. El viaje zapatista tiene una misión muy otra, pese a su carga histórica, no mira atrás sino al horizonte, es un viaje de paz y no de guerra, de encuentroy no de sometimiento del Otro, las armas son la palabra, la fraternidad y la sororidad, su misión es el diálogo, el acuerdo de unir y apoyar luchas contra corporaciones de la acumulación de capital militarizada y las políticas neoliberales que destruyen modos de vida por doquier en el planeta.


Por ello, el viaje de lxs delegaciones zapatistas, del Congreso Nacional Indígena Concejo Indígena de Gobierno, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, Morelos, Puebla, Tlaxcala, en el contexto de la crisis multidimensional que vive la humanidad, tiene un enorme significado. Precisamente, cuando el capital viaja, atraviesa todas las fronteras en busca de mercados laborales, que exprimen mano de obra barata y considerada desechable, que originan desplazamientos forzados vinculados con el despojo de tierras y territorios, determinan migraciones económicas y políticas, pues ocupan tierras y territorios, y exhiben la violencia de este modelo capitalista necropolítico. Desde luego, este viaje zapatista tiene relación con estos desplazamientos, en la medida en que se inscribe en la lucha por la defensa de la humanidad y en contra de un sistema social que origina tantos desastres y dolores a personas y pueblos.


De cómo se gesta el Viaje Zapatista a la Otra Europa


El viaje zapatista A LA OTRA EUROPA, a la rebautizada Tierra Insumisa, y al resto del mundo, es un proceso que se gesta en una concepción intrínseca del pensamiento zapatista, que se expresara desde que irrumpe en el escenario de la política nacional, que es la inminencia del encuentro con el Otro como una acción de hermanamiento de clase y para unir fuerzas y enfrentar el poder del capital.


El EZLN siembra y organiza encuentros nacionales e internacionales, espacios en los que se van tejiendo relaciones y abriendo diálogos, conocimientos y reconocimientos de los Otros, nacionales y extranjeros, y se va constituyendo un sujeto interno y externo cada vez más colectivo, que responde a las convocatorias, el cruce de fronteras internas e internacionales se multiplica, las luchas van convergiendo, en este sentido, hablamos de la construcción de relaciones próximas, antes distantes, que suponen la acción de un sujeto externo que busca y comparte sus propias experiencias de lucha. Desde el levantamiento, el EZLN organiza la Convención Nacional, en la que irrumpen un diluvio real y de fuerzas políticas; recordemos, también, el Intergaláctico, los Seminarios, la inolvidable experiencia de La Escuelita, el memorable Encuentro Internacional de mujeres, al que asistieron cerca de nueve mil mujeres, de más de 30 nacionalidades, Encuentros de arte, marchas, como la inédita Marcha color de la Tierra, las iniciativas son innumerables en un período relativamente corto, siempre, para dialogar con la sociedad y la intelectualidad, mexicana y extranjera, artistas, científicos, seminarios de estudio y reflexión para las acciones nacionales e internacionales. En territorio zapatista han llegado miles de ciudadanos de muy diversas nacionalidades y geografías, hoy, los zapatistas viajan a los lugares de procedencia de estos hermanos solidarios del sur y norte de Europa occidental y de la Europa del este, es el inicio de una hermandad simbolizada en numerosas personas y organizaciones con nombres y apellidos de la Europa rebelde, que durante más de veinte años han venido a Chiapas a los encuentros y seminarios y participado en acciones solidarias.


El impacto de esta Travesía por la Vida se produce, y, aunque es dificil medir su dimensión y profundidad en las mentalidades de las personas y colectividades, visibiliza y difunde otras imágenes, no de víctimas, sumisas y folklorizadas; estas son configuradas desde la rebeldía y la rabia, la resistencia, portan un pensamiento crítico para la reflexión y el análisis de la Hidra capitalista, de un sistema de representaciones de un sujeto estratégico política y culturalmente, portador de un discurso y de un horizonte que motiva organización y acciones concretas y de largo alcance para transformar el mundo.


La Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos indígenas y por el fin de la Guerra de Exterminio, en 1999, puede ser uno, entre muchos ejemplos del alcance de la acción de este sujeto en el siglo XXI. Organizada por el EZLN, y apoyada por la sociedad civil, fue un acercamiento entre indígenas y no indígenas mexicanxs; delegaciones zapatistas, integradas por representantes de comunidades, dialogan con gran diversidad de ciudadanos en comunidades y ciudades, a lo largo y ancho del territorio nacional. “La consulta fue una experiencia marcada por las distintas maneras de pensar y de relación con el Otro indígena. “La presencia de los zapatistas en el territorio nacional provocó encuentros inéditos que han de fijarse en la memoria de la ciudadanía y convertirse en la base de nuevas imágenes y relaciones de esta nación multiétnica y pluricultural que somos, como la ocurrida en la frontera norte de México con Estados Unidos, donde mayas zapatistas y no indígenas, separados por la cortina de la tortilla hablaron de sus luchas, sus derechos y sus voluntades de unidad, por sobre los límites de las fronteras físicas y simbólicas”. Este es el escenario que puede reproducirse en Europa, con actores que hablan otras lenguas y tienen otros comportamientos, encuentro que dejará experiencias y aprendizajes mutuos de conocimiento y organización, entre sujetos en rebeldía y, el que se origina en el territorio en la travesía interna rumbo a esa Europa.


Así, esta Travesía por la Vida es la culminación de este largo tiempo de viajes, de estudio y análisis de la Hidra capitalista, que la pandemia ha puesto al descubierto en sus extremos más crueles, demostrando, más que nunca, la vulnerabilidad de la vida en el planeta. Esto es, el zapatismo nació en el encuentro de comunidades y pueblos tzotziles y tzeltales y tojolabales, zoques, de indígenas y no indígenas, de una condición multiétnica y pluricultural y esta Travesía reafirma y extiende esta particularidad, ir al diálogo intercultural con el sujeto rebelde europeo, hermanarse para actuar en defensa de la vida, es consustancial al pensamiento y la acción del zapatismo.


El encuentro con el Otro interno y externo forma parte del quehacer zapatista expresado en su discurso y práctica desde su aparición en el escenario regional y nacional. Las Declaraciones de la Selva Lacandona, el Diálogo y la negociación en San Andrés Larraínzar, y, particularmente, en La Sexta Declaración de la Selva Lacandona, lxs zapatistas se identifican, analizan la realidad del país y del mundo y van desarrollando una estrategia de lucha y de construcción de alternativas, acorde al contexto histórico específico y según la relación con el Estado y la sociedad, convocan a otros pueblos indígenas que habitan en el territorio nacional y a la sociedad a organizarse alrededor de demandas comunes. El EZLN surge como una respuesta a las políticas neoliberales que se expanden y legislan el despojo, y para construir un mundo donde quepan otros mundos, y ésta sigue siendo su razón de ser y el sentido de su estrategia política. Recuérdese que el levantamiento del 1 de enero se produce luego de la reforma al artículo 27 constitucional, cuando el EZLN irrumpió como organización político militar en oposición a estas políticas y con un proyecto de nación incluyente y a partir de un estudio sistemático de la realidad social, de manera permanente va introduciendo iniciativas que convocan a la sociedad a la defensa de sus derechos.

Hoy la lucha se vuelve más global


Esta iniciativa del Viaje a la Otra Europa no es más que una respuesta al avance de las políticas neoliberales, un paso más en este camino por la liberación de los pueblos de un sistema opresivo que descansa en la explotación y el despojo, que en estos sus casi cuarenta años el neoliberalismo ha profundizado, y, el zapatismo, en sentido contrario, profundiza su lucha, fortalece sus autonomías y conforma una fuerza democrática, unitaria, capaz de oponerse a la destructividad del capital y construir una utopía concreta, para defender la vida en el planeta.


En la medida en que los gobiernos nacionales se van sometiendo a las políticas y se produce un desplazamiento cada vez más profundo de poderes, y pérdida de soberanía, la estrategia de lucha obligadamente cambia, la lucha es local, regional, nacional y global, su articulación es clave, lo mismo hace el capital, y, precisamente es lo que los zapatistas vienen planteando desde hace tiempo.


El significado profundo del Viaje a la Otra Europa


El viaje zapatista a la Otra Europa es el inicio de un largo recorrido de delegaciones zapatistas por los cinco continentes. El significado es profundo, esta pleno de significados. Luego de 500 años pueblos invadidos y conquistados y colonizados regresan a las tierras de donde salieron estas empresas coloniales, pero con una misión distinta, la de hermanarse para contribuir a detener el colapso que vive la humanidad. Es un tiempo de crisis global y el único camino es la unidad de las luchas en todos los ámbitos y niveles.


Los zapatistas se reconocen y construyen su identidad en el encuentro con la diversidad, la diferencia y la semejanza. El viaje zapatista anuncia un gran encuentro inédito de voces, culturas y lenguas, de hombres, mujeres y otroas: Para abrir procesos de aprendizaje y compartición de conocimientos acerca de las condiciones en que viven los habitantes de barrios, comunidades, trabajadores, otros pueblos originarios, jóvenes que luchan en contra del despojo de sus recursos y territorios y de la contaminación de sus entornos.


Se trata de un viaje que convoca a conocer muchas luchas para compartir experiencias, fortalecer resistencias, detener y revertir las políticas de destrucción medioambiental y económicas que las empresas transnacionales y gobiernos impulsan a partir de una concepción de desarrollo y progreso que atenta contra la continuidad de la vida en el planeta.


En los albores de la su llegada, la organización para la recepción de los zapatistas, la difusión, los barcos virtuales empiezan a navegar por toda Europa, van y vienen entre continentes, navegan por los mares, pensamientos y corazones.


El Viaje rompe con históricas relaciones de dominación - subordinación y sigue abriendo relaciones no jerarquizadas en tiempo de violencias


En un contexto en que el racismo resurge con violencia extrema, los zapatistas agrandan grietas sistémicas, cuestionan la preeminencia de una histórica relación de poder entre la Europa y los pueblos originarios, abren fronteras y aproximan sujetos en lucha, antes separados, incluso por la indiferencia, el racismo y la xenofobia.


El Otro no es ya el sujeto dominado, el migrante en busca de un modo de vida; esta travesía resquebraja categorías genéricas, que vacían de especificidad y niegan cualidades, imágenes estereotipadas que imprimen estigmas sobre cuerpos colectivos e individuales. El viaje de los zapatistas no reproduce una diferencia jerarquizada, naturalizada, considerada incompatible e irreductible, entre el nosotros y el Otro, antes definido desde una relación de poder desigual, el nosotros ha sido Occidente, los que definen al Otro, reducido predominantemente a su diferencia física (fisonomía, color de la piel) y cultural como lo han advertido estudiosos en tantas latitudes.


El viaje coloca a los pueblos originarios en otro lugar con relación al Occidente, distinto de la esfera de la subordinación que históricamente se les ha asignado, determinado por relaciones de dominación; propone una relación, simétrica, entre semejantes y diferentes, no jerarquizada, se contrapone a la mirada de rechazo, de repulsa de la diferencia que aún prevalece hacia otros pueblos percibidos una amenaza a su propia identidad, como afirmara Francoise Héritier, a su blanquitud. Este viaje y encuentro de sujetos de muchas nacionalidades, lenguas y culturas son la condición de una diversidad de convergencia de tradiciones, de reconocimiento, raíz inexorable para una nueva matriz civilizatoria, que rompa la homogeneidad y dominación de una sola cultura que avasalla.


El Viaje por la Vida es, al mismo tiempo, un viaje signado por su postura antirracista y antipatriarcal. La Europa racista se asoma y puede intentar obstaculizar los encuentros, pero esta posibilidad no detendrá esta Travesía por la Vida, justamente, estará mostrando otro rostro de los pueblos, y sus formas de lucha y resistencia, cada quien, a su modo, tratando de reconocer lo que tienen en común las luchas de abajo y a la izquierda en los dos continentes.


En un tiempo de violencias extremas de género, que es la destrucción del Otro, los zapatistas integran una delegación con un componente diverso en términos de género, mayoritariamente femenina, con dos hombres y un otroa, lo que igualmente pone en cuestión las categorías binarias “de las que se sirve el hombre para clasificar, pensar, representarse y organizar el mundo”, que analiza Héritier, las que si bien son un “universal, en todas las lenguas y constituyen el armazón tanto del discurso científico como de los sistemas de representación en general y también del lenguaje corriente” (Francoise Héritier, De la Violencia. Conferencia dictada en el aula de la Fundación Navarro Viola, el 6 de mayo de 1998). Traducción de Marcela Solá. Ed. Bilingüe: pág. 5), sustentadas “en la observación de la diferencia de sexos”, estas dejan de serlo al introducir otras categorías que dan cuenta de la diversidad y del derecho al reconocimiento y la inclusividad de otras identidades que han sido negadas y ocultadas.


Estos significados incorporados en la lógica de los aportes del zapatismo, son invaluables, van configurando otras relaciones entre iguales y diferentes, otro lenguaje que expresa estas relaciones simétricas, otro pensamiento que pone en cuestión la homogeneidad, la universalidad de las categorías binarias, reivindicando la diversidad y su complejidad, otras relaciones de género, con muchas voces de las mujeres que protagonizan este acontecimiento histórico sui generis. Otro modo de organización social y política, revalorando las estructuras comunitarias que, con frecuencia, en la Europa de los nacionalismos han tenido un signo racista y excluyente, el antes sólo Nosotros, la Europa civilizada se pone en entredicho, la crisis civilizatoria versus culturas que dialogan para configurar una civilización cuyo valor y riqueza y potencial transformador descansa en su convergencia y no en un universalismo homogeneizador.


Pero no podría darse este Encuentro histórico y abrirse nuevas relaciones, si no hubiese un interlocutor, europeos de origen multinacional, acudieron desde el primer Encuentro Internacional, y muchos siguen llegando desde hace 27 años, formaron colectivxs, organizaron colectas, encuentros, se fueron articulando en esa Europa de la diversidad, no sin innumerables obstáculos, al igual que las que enfrentan nuestras redes y colectivos en México.


Ahora esperan a lxs zapatistas, al CNI CIG, al Frente de pueblos en defensa de la tierra y el agua Morelos, Puebla y Tlaxcala, estos hermanos europeos han estado trabajando, juntando fondos, haciendo barquitos, buscando hospedajes, articulando redes, preparando la recepción como buenos anfitriones, los que siempre fueron huéspedes, intrusos, invasores, incómodos y bienvenidos, hoy se aprestan a recibir huéspedes especiales y distinguidos, por eso hay que arreglar de manera especial la casa, y ofrecer todo lo mejor que se tiene, lo más valioso, sus propias luchas y esa disposición para pensar en alianzas para soñar y construir otro mundo, proteger el medio ambiente, impedir que las empresas sigan despojando.


La Otra Europa se organiza, se moviliza en defensa del medio ambiente. A manera de ejemplo, una breve consulta remite a algunas formas de organización que muestran ésa otra Europa, desde luego, seguramente se trata de instancias altamente heterogéneas. Este es el caso de la Alianza por la Solidaridad, ATTAC, CEAR, Coordinadora de Cooperación para el Desarrollo, Ecologistas en Acción, Federación Estatal de lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Foro Transiciones, Red de Medios Comunitarios (ReMC) y Solidaridad Internacional Andalucía. El impacto de las minas moviliza a colectivos, organizaciones y plataformas sociales, feministas, ecologistas y de cooperación para el desarrollo. Organizaciones en defensa del medio ambiente lanzan en España la plataforma “Europa: un futuro sin carbón”, “Europe Beyond Coal”, en el marco de la Cumbre Internacional del Clima (COP23) que se reunió en Bonn (Alemania) en 2017, esta Campaña agrupó a organizaciones de la sociedad civil de 28 países europeos. Estos agrupamientos dan cuenta del nivel organizativo que está en proceso y, desde luego, de diverso signo. Los gobiernos europeos ejercen presión y formas de represión diversas a las personas y organizaciones defensoras de la tierra y el medio ambiente, a las organizaciones ecologistas y plataformas ciudadanas contra la minería y les “investigan con fondos europeos”. “Ecologistas en Acción y otras 30 organizaciones de Bosnia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Portugal y Eslovaquia han denunciado, ante la Comisión Europea, el proyecto MIREU (Regiones Mineras y Metalúrgicas de Europa), que pretenden “crear una base de datos sobre la aceptación social de la minería” y convencer a la población para que no se oponga a proyectos mineros. La defensa del medio ambiente es, sin duda, un eje articulador de muchas luchas que se está desarrollando.


Del viaje desde las comunidades zapatistas


Cuando se dio la noticia y circuló un video que muestra que la performance era en serio, provocó una hermosa ternura, no creíamos, invadían la sorpresa y el asombro, un dejo de incredulidad, por el desafío que representaba, empezamos a ver los ensayos con una barquita, en algún río no caudaloso, conmovió profundamente constatar la infalibilidad, la creatividad de esta lucha zapatista. En ese momento, olvidamos algo fundamental, que también distingue a los zapatistas, nada de lo que anuncian tiene el menor dejo de improvisación, de algo que incumplirán, además, por los alcances de sus iniciativas, siempre se demuestra que es resultado de largas reflexiones, análisis, consultas y planeación, de otra manera no se desplegarían con la fuerza y el éxito que se logra, su concreción en los hechos.

Lo que sucede es que hemos tenido que aprender a escuchar a los pueblos, que nos vienen anunciando, desde hace tiempo, la crisis que se avecina y ahora la perentoriedad de una acción de los pueblos capaz de detener la destrucción del planeta. El levantamiento el 1 de enero de 1994, hace casi treinta años, fue un momento crucial de ruptura con las formas de la política de partidos, con la política nacional, con un proceso de visibilización de que otro mundo es posible, otras formas de organización de la vida colectiva, de hacer política con principios regidos por una lógica colectiva y de servicio a la comunidad, etc.


Es un tiempo en que se apela a una identidad que reconoce la igualdad en la diferencia, una identidad humana. Subyacen derechos que signan la Travesía por la Vida, sentando las bases de esa identidad humana, desde la diferencia que parece anteponer la semejanza, pues sabemos que somos más semejantes que diferentes. esta es la fuerza que puede detener el colapso, que despoja a los pueblos y a los seres vivos del derecho a la vida.


El impacto del Viaje por la Vida en territorio zapatista y entre colectividades y organizaciones de abajo y a la izquierda es otra dimensión de esta primera reflexión. LAS DESPEDIDAS a la delegación zapatista en 12 caracoles del territorio rebelde fueron enormemente reflexivas y plenas de emotividad. Quienes despiden saben que las delegaciones van a platicar “sobre nuestras historias mutuas, dolores, rabias, logros y fracasos”. (Escuadrón 421. sub Galeano. Abril Camino a Europa. Sub Moisés. abril. Travesía por la vida, cap. Europa. “Mientras tanto, en la Selva Lacandona (Terc@s compas)”. Jataté. Se leen decenas de pancartas que rezan ánimo,” rompiendo olas por la humanidad”, los delegados cruzan el río en cayuco con banderas. “Se van para que haya vida se necesita lucha y para que haya lucha se necesita organización”. Ríos Jataté, Tzacanejá y Colorado.


La partida es otro gran momento.El día tres de mayo pasado zarpó, inimaginable el sub Moisés en la despedida conociendo la montaña en el mar, una metáfora que se vuelve realidad. Imaginamos la LLEGADA que fue bella y sencilla. El recorrido inició, vendrá la articulación de luchas, autonomías, utopías concretas, acciones conjuntas.


Sigo pensando que el significado de este viaje está inscrito en la propia identidad fundacional que el EZLN ha ido construyendo, en esa voluntad de mirar al otro, en el hermanamiento interno, en su concepción universalista no homogeneizante, en su humanismo.


Estamos en el inicio de la Travesía por la Vida emprendida por las delegaciones zapatistas, el recorrido y sus encuentros, el retorno se vislumbra traerá muchos aprendizajes. El viaje de retorno será inédito, pero falta tiempo, andar el camino que se está haciendo, el que ha de seguir el rumbo del horizonte.


No creíamos, la noticia provocó sorpresa y asombro, cuando empezamos a ver los ensayos con una barquita, en algún río no caudaloso, conmovió profundamente, constatar la voluntad, la creatividad de esta lucha zapatista. Entre las redes sociales los barquitos empezaron a navegar, simbolizan y representaron ese viaje que pronto emprenderían los zapatistas y, ahora, continúan su vuelo.


Las repercusiones son múltiples en el punto de partida y en los destinos del Viaje: la organización, la solidaridad, el conocimiento del otro, la interlocución con el Otro, la convivencia en un mundo que drásticamente la está fragmentando, la aspiración y cimiento de comunidades más amplias, etc.


Precisamente, la defensa de la vida alcanza hoy un profundo significado para la humanidad y, particularmente, para las mujeres y los pueblos originarios y comunidades afrodescendientes, sujetos sociales y políticos que viven cotidianamente toda forma de violencia. “En defensa de la vida” es una expresión que articula discursos, slogans, luchas sociales en el mundo, “nos queremos vivas, libres y sin miedo, ni una menos”, es un clamor por el derecho a la vida de mujeres que el 8 de marzo, día mundial de la mujer, lo escribieron en mantas y pancartas; “blacks lives matter”, de afrodescendientes, latinos y mexicanos, anglos pobres y solidarios en Estados Unidos, condenando el asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd en la ciudad de Minneapolis, entre muchas víctimas la mayoría casi anónimas. En defensa de la vida es una locución que puede conducir a la lucha contra todas las formas de violencia, que ponen en riesgo la existencia humana y la naturaleza, el planeta. Esta Travesía por la Vida pues es un grito de las resistencias que se universaliza ante la destructividad capitalista que se cierne sobre la humanidad. Es la voz de un “tiempo de peligro” en este siglo XXI, la barbarie como confrontación bélica” indirecta y directa, la “gran crisis de sobreacumulación planetaria”, advertiría Luis Arizmendi.[1]


Recordemos que en defensa de la vida fue el eje de la precampaña del CNI CIG y su Vocera Ma. de Jesús Patricio Martínez en el proceso electoral de 2018 para contender por la presidencia de la República; es el nombre de la campaña que inicia el EZLN, en el contexto de un recrudecimiento de la guerra de contrainsurgencia y desgaste que el Estado continúa contra sus autonomías, bases de apoyo y avances de construcción de alternativas de futuro. En defensa de la vida, en suma, connota una lucha por la sobrevivencia y continuidad de los pueblos. Viajar por la Vida es un quehacer impostergable.


[1] Luis Arizmendi, Tiempos de peligro: Estado de excepción y guerra mundial, Universidad Autónoma de Zacatecas y Plaza y Valdés, México, 2018: p.100

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