Nokni amo ximuyolpacho: no se rindan compañeros

Publicado en Camino al Andar

5 de diciembre de 2021

Por Heriberto Paredes


«Este es un buen momento en la comunidad, sentimos que tenemos la posibilidad de construir nuestros proyectos en paz, nuestra seguridad ha logrado mantener las cosas en calma y los malandros no han vuelto a entrar, la política de los partidos tiene que negociar con nosotros para que las cosas sigan tranquilas en el municipio, así que estamos mejor que antes, cuando nos mataron a muchos compañeros. Hoy nuestras hijas e hijos salen a la calle libres, sin preocupaciones, pero no bajamos la guardia» comentó Goyo, encargado de la comunicación en Santa María Ostula en una tarde calurosa de septiembre de 2021.



Tras muchos años de lucha abierta en contra de la violencia organizada, tanto de partidos políticos como de organizaciones como los Caballeros Templarios, la comunidad nahua la logrado mantener un ambiente de tranquilidad en donde comienzan a florecer algunos proyectos para beneficio de la gente.


Lo primero en restablecerse tras tomar las riendas de la comunidad en febrero de 2015, fueron las fiestas religiosas, ligadas a la cosmovisión de este pueblo para quien la tierra es tan sagrada como la necesidad de agradecer a Dios la posibilidad de seguir en este mundo. Luego de que comenzaron a celebrarse estas fiestas, se asumieron cargos en las distintas localidad o encargaturas que conforman Ostula.


Desde entonces todo ha ido avanzando en la reconstrucción de los lazos comunitarios y poco a poco las familias que estaban desplazadas en estados vecinos comenzaron a regresar. Al principio sí hubo un proceso de justicia comunal: en asamblea se discutió y decidió lo que pasaría con las personas que colaboraron con los Templarios y el PRI, no se trató de una venganza individual, a pesar del dolor que habían ocasionado a muchas familias.




Se establecieron multas, se retiraron derechos sobre las tierras e incluso se decidió que algunas personas tenían que abandonar la comunidad en beneficio de la mayoría. Simultáneamente, la Guardia Comunal comenzó a reconstruirse y aumentó el rango de vigilancia y cuidado del territorio. A 7 años de este proceso el territorio comunal está completamente cuidado por esta institución y se ha logrado repeler cualquier incursión de los grupos criminales que hoy intentan invadirles, particularmente el llamado Cártel Jalisco Nueva Generación.


Poco a poco se restablecieron las actividades económicas que sostienen a la comunidad: la siembra y cosecha de maíz, papaya, ajonjolí, tomatillo y jamaica, algunas actividades de pesca, el turismo en algunas de las playas que son parte del territorio, los comercios abrieron, los restaurantes fueron remodelados y las carreteras internas se restauraron.


El año más sangriento


En 2011 fueron asesinados 15 comuneros y uno más fue desaparecido, esto significa que para la historia de la comunidad este año fue el más sangriento, donde más personas han muerto por una causa: defender el territorio de cualquier intento de despojo. Entre estos comuneros están Pedro Leyva y Trinidad de la Cruz, sus muertes son, tal vez, más conocidas por la vinculación que tenían, al exterior de la comunidad, con organizaciones sociales, como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y el Congreso Nacional Indígena, sin embargo, al interior el dolor es el mismo, duelen los 35 comuneros asesinados y los 6 comuneros desaparecidos.


Fue el año más violento también, aquel que significó, además, la suspensión de la Asamblea General y las reuniones del Comisariado de Bienes Comunales, así como de los Encargados del Orden. Sin embargo, hay que señalar que, desde julio de 2008, momento en el cual comenzaron los planes para la recuperación de tierras, se inició una caza selectiva de líderes comunales y miembros de la Guardia Comunal.


Fue asesinado el coordinador del grupo planificador del proyecto de recuperación, el profesor Diego Ramírez, fueron asesinados también hijos y sobrinos de los comuneros que participaron en este evento sin precedentes. También el hermano de Goyo, el maestro Teódulo Santos, fue asesinado en 2012.


Este año 2011 será recordado, no con tristeza sino con rebeldía, con la frente en alto y con la enseñanza de que se hará todo lo necesario para evitar que una situación así se repita. Para Ostula los dos ejes principales que garantizaran la no repetición de la violencia es, por un lado, la defensa del territorio y, por el otro, el fortalecimiento de sus instituciones de seguridad.



Hasta el último aliento


Trinidad de la Cruz, don Trino o el Maizón, regresó en varias ocasiones a Ostula a pesar de haber pasado temporadas largas fuera de México, trabajando como jornalero en Estados Unidos. Siempre tuvo clara la necesidad de cuidar la tierra en la que la comunidad vía. Este apego fue el motor que le hizo recorrer palmo a palmo cada rincón de todas las localidades y finalmente hablar casi con cada persona para asegurar la participación en el proyecto de recuperación de tierras.


Desconfiado de los partidos políticos y de las estrategias de negociación, don Trino siempre creyó en que la mejor forma de garantizar el cuidado del territorio era hacer presencia en él y delimitarlo por la vía de los hechos: cultivándolo, disfrutándolo.


En una vieja camioneta, acompañado de algunas personas que consideraba de confianza, de casa en casa, uno de los comuneros más respetados en la comunidad, logró que su sueño fuer también el sueño de la Asamblea y que se comenzara a instrumentar el mayor hito agrario de la región en muchas décadas.


Don Trino fue nombrado comandante general de la Guardia Comunal, tras la toma de tierras se instaló en ellas y desde ahí estuvo atento a todas las tareas de seguridad que se requerían. Había nacido la localidad de Xayacalan y con ello poco a poco se iba cumpliendo el sueño comunitario. La crueldad de la vida superó lo imaginable y poco a poco la violencia organizada fue infiltrando a la comunidad hasta volverse un cáncer difícil de evitar.


En noviembre de 2011, poco más de un mes antes de ser asesinado, el comunero Trinidad de la Cruz (y que este nombre que en nuestra memoria) fue golpeado hasta dejarlo malherido, a punto de morir. Sus agresores no eran otros que jóvenes templarios. Gracias a una amiga, Baudelia, don Trino salvó la vida, ella le curó y lo sacó de la comunidad hasta un lugar seguro en donde estaría en compañía de algunos familiares.


Siempre insistió en regresar, sabía que las cosas no podían seguir así en Ostula, él ya había vivido el terror de la violencia desatado en todo el territorio comunal y por eso su insistencia en regresar, siempre regresar. Algo se podría hacer.




El 6 de diciembre de 2011, don Trino consiguió volver a la comunidad, no estaba solo, disfrutó la comida acompañado y vio por última vez el mar y los cultivos que tanto significaron –y significan– la vida. Entre sus allegados se dice que mandó un mensaje por radio y son esas las palabras que quedaron grabadas para todas las personas desde aquel día: nokni amo ximuyolpacho (no se rindan compañeros).


Un mural inmortalizó su memoria y esta frase, está en la entrada norte de Santa María Ostula, a un lado de donde fue secuestrado. Hoy la comunidad vive en paz, con la seguridad fortalecida, con muchos proyectos de vida, no es el escenario del miedo y la violencia sino de la juventud trabajando, las fiestas y las cosechas, los xayacates danzando.








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